sábado, 26 de julio de 2014

Un Amigo

Nuestro Ángel se merece todo nuestro agradecimiento, de la misma forma que se la merecería un buen amigo en quien confiamos y que siempre esta dispuesto a asistirnos con amor y comprensión. Reza con él y dale las gracias por estar siempre con nosotros. Dar las gracias a un ángel significa tener fe en su presencia, significa darle un espacio en nuestros pensamientos. Podemos dirigirnos a el con devoción e invocarlo cuando necesitemos que nos ayude; no dejar nunca que los problemas y la desazón nos agobie, no pretender cargar nosotros con todo. Lo que pidamos debe ser positivo, que no perjudique a nadie ni interfiera con nuestro proyecto de vida. Ellos están aquí, muy cerca para ayudarnos y acompañarnos.

Aíslate de cualquier distracción, quédate en silencio en tu lugar favorito y comulga con los ángeles. Simplemente, háblales a los ángeles de tus problemas. Habla como si lo hicieras con tu mejor amigo. Y escucha. Guarda silencio y permanece a la espera de los pensamientos que los ángeles pondrán en tu mente.

Los ángeles nos ayudan a eliminar nuestro karma cada vez que se lo pedimos. Ellos nos indican el camino más adecuado, más fácil y más conveniente para nuestra evolución espiritual. A pesar de su tarea amorosa e incondicional, ellos también nos indican que hay muchas cosas simples que podemos hacer diariamente para ir eliminando la cadena ancestral del karma. He aquí lo que nos sugieren los ángeles para que empecemos a actuar ahora mismo:
Alimentar el cuerpo con productos naturales que faciliten la producción de energía.

Comemos para obtener energía de los alimentos; por ello, es importante darle al cuerpo lo mejor para obtener así su mejor rendimiento.

Compartir más tiempo con las personas mayores de nuestra familia. Ser tolerantes y pacientes con ellos, sabiendo que así como tratamos a nuestros mayores, seremos tratados en el futuro.

Jugar más con los niños que están en nuestra vida. Aprender de ellos a recuperar la espontaneidad, el amor incondicional y la capacidad de divertirnos.

Llamar hoy mismo a un amigo que hace tiempo no ves y decirle lo importante que es su amistad.

Hablar con la gente que nos rodea y decirles lo importante que es su compañía en nuestro proceso por la vida.

Hacer un regalo espontáneo a alguien. No importa la razón.

Orar por alguien, afirmando todo lo bueno para esa persona.

Meditar, rezar, orar, conectarse con el Único Poder Divino que nos acompaña y nos guía en cada momento.

Dar gracias al Universo por todo lo que ya recibimos.

Dar gracias a otras personas por los favores que nos han hecho.

Perdona. Cada día hay algo que perdonar. Sabiendo que hay una Justicia Divina más efectiva y correcta que la que quiere imponer mi ego.

Perdonarnos a nosotros mismos por cualquier error que hayamos cometido últimamente.

Hacer algo positivo y estimulante por uno mismo hoy.

Acariciar a los animales; decirles palabras de amor.

Acariciar a las plantas; decirles palabras de amor.

Bendecir mentalmente a las personas con las que me encuentro hoy y desearles todo lo mejor.

Hacer una donación de dinero, no importa a quién ni la suma, pero sí deberá ser hecha con mucho amor.

Desprendernos de artículos viejos, como por ejemplo: ropa, libros, revistas, muebles, etc. Donarlos, venderlos, regalarlos, etc. De esta manera, le damos lugar a lo nuevo en nuestra vida.

Repetir afirmaciones que aumenten la autoestima.

Aliviar la tarea de nuestros compañeros de trabajo, si ello es posible.


AMAR

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Taller Angeología y Mandalas